La pintura final depende mucho más de la preparación que del color elegido. Un muro mal limpiado, con polvo, humedad o grietas sin tratar, puede verse bien al comienzo y deteriorarse en pocas semanas.
Limpia antes de empastar
Antes de aplicar pasta muro o selladores, retira polvo, grasa, pintura suelta y restos de humedad. En cocinas y baños esto es especialmente importante, porque el vapor y la condensación afectan la adherencia de la pintura.
Corrige fisuras y desniveles visibles
Las pequeñas grietas deben abrirse, limpiarse y repararse con el producto adecuado. En zonas de unión entre materiales, conviene usar sellos flexibles para acompañar movimientos menores sin que la terminación se parta.
Cuando el trabajo incluye varias habitaciones o fachadas, revisar referencias de servicios para pintar ayuda a comparar preparación, cantidad de manos, materiales incluidos y tiempos de ejecución.
Usa imprimante cuando corresponda
En superficies nuevas, reparadas o muy absorbentes, el imprimante ayuda a uniformar el muro y mejorar el rendimiento de la pintura. También permite que el color final se vea más parejo.
Si la pintura forma parte de una remodelación mayor, conviene coordinarla después de trabajos húmedos, instalaciones y reparaciones de base. Elegir bien los materiales también influye en la durabilidad, como ocurre en baños y cocinas con alto uso diario.
